COLUMNA: ¿ Por qué es pertinente retirarse del pacto de Bógota ?

banderas2.jpg

Ante un nuevo Fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en La Haya: 

¿ Por qué es pertinente retirarse del pacto de Bógota ?

Por: Enrique Subercaseaux.

 ¿ Por qué aún estamos en el Pacto de Bogotá?   De un universo posible de 35 países en las Américas, solo 13 pertenecen al Pacto de Bogotá.  Dos de ellos, Perú y Bolivia lo ratificaron solo para demandarnos ante la Corte.

La experiencia con Perú no fue buena.  No solo perdimos territorio marítimo (en un fallo cuya lógica jurídica fue bastante gris), sino que las obligaciones impuestas a Perú por la sentencia aún no se cumplen.

En el caso de Bolivia, hay nerviosismo, ya que de la Corte, sabemos, no podemos pretender un “status quo”.  Algo perderemos. Y Bolivia, con cualquier resultado, gana.

En el fondo, las Autoridades chilenas, históricamente, no han sabido leer cual es la orientación de la CIJ.  Sus fallos no son en base jurídica. Coalescen en ellos múltiples elementos, políticos y sociales, ya que, en el fondo, se busca siempre descomprimir un conflicto.  A ello se une el evidente interés de los Jueces, y del sistema jurídico internacional, en buscar nuevas interpretaciones para ir construyendo una nueva base interpretativa del mismo.  Es decir, “agiornando”, la oferta jurídica.

Chile ha confiado en sus fundamentos jurídicos para construir sus defensas en La Haya.  Bolivia (y antes Perú), entendieron que su defensa iba más bien por el ámbito, y el discurso, político.  Y que la estrategia comunicacional es fundamental.  Chile, en cambio ha carecido de estrategia compleja y una ausencia de ejercer sus habilidades blandas y su influencia de soft-power.

El discurso político crea realidades. Esto lo entienden con particular esmero los regímenes políticos de izquierda, quienes han sido capaces de desarrollar nuevas entelequias jurídicas internacionales como por ejemplo la Ideología de Genero, que es un constructo jurídico que no tiene absolutamente ninguna base científica.

Así las cosas, la posición de Chile es desmejorada. Lo que es particularmente grave al considerar que el Fallo de La Haya no será el punto final del conflicto con el país altiplánico.  Ellos mismos lo han dicho. Y, además, está plasmado en el artículo N° 267 de su Constitución del año 2009: “El Estado boliviano declara su derecho irrenunciable e imprescriptible que le dé acceso al océano Pacifico”.  Es decir, en abierta contradicción con el Tratado de 1904 con Chile, que regula los aspectos limítrofes entre ambos Estados.

Incomprensible Chile no reclamo de manera enérgica al aprobarse dicha Constitución, en el año 2009, y de allí deriva la diferencia insalvable entre Santiago y La Paz en la apreciación de este conflicto y la resolución del mismo.

Bolivia, y Evo Morales saben de estrategia. Y comprenden que la Corte y su fallo les dejaran más cerca de su ansiada meta.

Chile debe entender que su aproximación a estos contencioso limítrofes debe revisarse. Hablar en un lenguaje político, que permita defender soberanía e integridad territorial.  Por ello, es pertinente retirarse del Pacto de Bogotá lo antes posible.  Este es poco representativo de la región, tal como se dice en el encabezado, y porque a no nos protege de la creatividad en el ámbito de las relaciones internacionales, cuya característica básica es la abolición de las certezas jurídicas, en búsqueda de la esquiva equidad y sentido de justicia social.

Como decía el filósofo humanista George Steiner: “La ventaja de la ciencia es que todo es respaldado por una ecuación. En las Ciencias Sociales, todo está abierto a discusión y relativismo”.

accion republicana