Nueva Izquierda y Cambio Cultural – Minuta #106

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Nueva Izquierda y Cambio Cultural

La verdad y el bien son realidades objetivas, conceptos que es posible descubrir racionalmente en la noción que todo ser humano tiene de ese conjunto de virtudes morales objetivas, y que responden al orden natural de las cosas, y que nunca una mayoría electoral ni parlamentaria, ni ninguna autoridad política puede modificar o desconocer.

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Somos un movimiento que cree en la Verdad

Somos un movimiento que cree en la Verdad. La verdad y el bien son realidades objetivas, conceptos que es posible descubrir racionalmente en la noción que todo ser humano tiene de ese conjunto de virtudes morales objetivas, y que responden al orden natural de las cosas, y que nunca una mayoría electoral ni parlamentaria, ni ninguna autoridad política puede modificar o desconocer. Esas verdades morales se resumen en la conciencia que todos tenemos de que nunca se puede hacer a otra persona lo que no quisiéramos que se nos hiciera a nosotros, lo que nos debiera inducir a hacer con el prójimo, todo aquello que desearíamos que los demás hicieran por nosotros. Sostenemos que ni la verdad ni el bien pueden ser definidos por mayorías políticas circunstanciales, porque en ese caso no existirían sino sólo como conceptos esencialmente transitorios, relativos y cambiantes. Nuestra acción política está principalmente encaminada a hablar con la verdad y en defensa y promoción del bien objetivo, aunque ello nos signifique, en variadas oportunidades, ir contra la corriente. Así, y como promotores de la verdad, estamos orgullosos de lo que creemos y utilizaremos cada espacio para defender nuestras ideas. Sin complejos y sin concesiones en la defensa de nuestros principios.

Acción Republicana. Principios Republicanos

La Izquierda y la Cultura

¿Qué es el marxismo cultural?

Actualmente, la expresión “ya se acabó la Guerra Fría” es usada por políticos de las más diversas tendencias. Los de izquierda la emplean para aplacar las sospechas que despiertan (o deberían despertar) sus propuestas estatistas. Por su parte, los de derecha, generalmente con una intención de renovar el sector, lo hacen para evitar el enfrentamiento con la izquierda. El comunismo cayó, pero no desapareció. Primero, porque todavía hay mucha gente (y muy influyente) que sigue trabajando por la construcción del hombre nuevo y la sociedad nueva y, segundo, porque si bien el fracaso en la economía ha sido evidente, lo es más el éxito que culturalmente ha tenido el comunismo hasta el día de hoy. A esta segunda vía de materialización del comunismo se le ha denominado marxismo cultural. Antes de hablar del marxismo cultural cabe hacer una advertencia: El enorme fracaso moral y material de los países que abrazaron la ideología marxista no se debió a una mala aplicación de la perfecta doctrina comunista. Quien quiera ver al hombre nuevo y a la sociedad nueva que promete el marxismo bien puede ver lo que provocó esta ideología en Rusia, Polonia, Rumania, Camboya, Etiopía, etc.; y lo que sigue pasando en Cuba, Venezuela, Corea del Norte, etc. El marxismo cultural, dicho en términos escolásticos, supone un cambio en los medios pero no un cambio en los fines; y dicho en clave marxista, supone un cambio en la táctica y no en la revolución.

El marxismo cultural parte de la siguiente premisa: “la toma del poder político no será nunca factible sin la toma previa del poder cultural”.

Acción Republicana. Marxismo cultural y nueva izquierda. Disponible en: https://www.elpaisonline.cl/images/accion_republicana/Marxismo_cultural_y_nueva_izquierda.pdf

Los orígenes: Gramsci y Mayo del 68.

«La “guerra civil occidental” se ve agudizada y condicionada por un factor que es esencial señalar: la izquierda política, que fracasó a lo largo del siglo XX en sus aspiraciones clásicas (socialización de los medios de producción, sustitución del capitalismo por el socialismo), está experimentando en el XXI una mutación decisiva que la lleva a sustituir la revolución socio-económica por la revolución sexual, familiar y moral. Las diferencias entre derecha e izquierda —en lo que se refiere al modo de producción— han llegado a ser superficiales: la derecha confía algo más en el mercado y la libre empresa, la izquierda defiende una mayor intervención estatal; pero la izquierda ha dejado de cuestionar el marco capitalista global, y las diferencias prácticas entre la gestión económica de un partido de derechas y uno de izquierdas son a veces apenas discernibles (la derecha tiende a bajar los impuestos, lo cual suele reactivar el crecimiento y crear puestos de trabajo, en tanto que la izquierda tiende a incrementar el gasto público y la presión fiscal, lo cual suele ralentizar el crecimiento y generar desempleo: pero todo, digamos, “dentro de un orden”). Privada, pues, de su proyecto clásico, la izquierda ha tenido que buscar uno nuevo, y lo ha encontrado en el magma ideológico liberacionista y freudomarxista al que propongo llamar sesentayochismo: ideología de género, permisividad sexual, aborto libre, cuestionamiento de la “familia tradicional”, hostilidad al cristianismo, pacifismo radical (“buenismo”), multiculturalismo “asimétrico” (es decir, idealización sistemática de las culturas no occidentales y denigración de la occidental), ecologismo “profundo” (deep ecology), anti-industrial y antihumanista».1 

¡Atención, liberales-progres!

Los libertario-progres rompen radicalmente con los clásicos del liberalismo, que siempre estimaron que la familia padre-madre-hijos era el fundamento insustituible de la sociedad abierta. John Locke, padre del liberalismo, les debe parecer ahora un opresivo heteropatriarca a los nuevos liberales: “Como la unión entre el varón y la mujer no tiene, simplemente, por objeto la procreación, sino la continuación de la especie, esa unión debe persistir incluso después de la procreación, mientras sea necesaria para alimentar y proteger a los hijos” (Ensayo sobre el gobierno civil). 

Pero no hace falta remontarse a 1690; en 1932 Ludwig Von Mises, mentor de la muy liberal Escuela Austriaca, afirmaba (en El socialismo) que los enemigos del libre mercado lo son también de la familia: “Las propuestas de transformación de las relaciones entre los sexos han ido siempre de la mano con los planes de socialización de los medios de producción”; “el amor libre es la solución del socialista para los problemas sexuales”. Y como presintiendo la futura IdG: “Cuando el feminismo [considerando insuficiente la igualdad jurídica hombre-mujer] ataca las instituciones de la vida social [la familia “tradicional”] bajo la impresión de que así será capaz de derribar las barreras naturales, se convierte en un hijo espiritual del socialismo”. Y Hayek decía esto (en La fatal arrogancia, 1988) sobre las liberaciones de los 60-70: “Aunque se supone que el concepto de “liberación” es nuevo, sus demandas de exoneración de las costumbres morales son arcaicas. Los que defienden esta liberación podrían destruir las bases de la libertad y romperían los diques que impiden que los hombres dañen irreparablemente las condiciones que hacen posible la civilización”. Si los liberales aspiran al Estado mínimo, ¿por qué apoyan una ideología que conduce a la interferencia censora del Estado en la sociedad, y que requiere una constante inyección de dinero público para mantener su tinglado vociferante (lluvia de subvenciones a las asociaciones feministas y LGTB, “Agencias de Igualdad”, etc.)? Si los liberales creen en la libertad de pensamiento y expresión, ¿por qué van de la mano con quienes revientan a gritos o pedradas las conferencias de Milo Yiannopoulos, Philippe Ariño (ambos homosexuales, pero librepensadores), Alicia Rubio o los propios Laje y Márquez? – Los libertario-progres deberían meditar lo que dice Robert P. George: “El gobierno limitado no puede mantenerse allí donde colapsa la cultura del matrimonio, y las familias, o bien no llegan a formarse, o bien se disuelven”. El “nuevo desorden amoroso”, que ellos celebran como conquista libertaria, al final se traduce en volatilidad de las familias (aumento de los divorcios, monoparentalidad, etc.). Y, cuanto más frágiles sean las familias, más serán los individuos en situación de vulnerabilidad, a los que el Estado tendrá que auxiliar con sus servicios. A menos familia, más Estado.

Francisco José Contreras. ¿Libertario-progres contra liberal-conservadores? Disponible en: https://disidentia.com/libertario-progres-contra-liberal-conservadores/

La natural inclinación a la izquierda de los artistas.

«Juan Manuel de Prada opina que el artista se inclina a la izquierda porque ésta le ofrece a la vez un cobijo (reconociéndole y apoyándole) y una causa (dándole la ilusión de que lucha contra el poder o los valores establecidos). Lo expresó mucho mejor el astuto Picasso, cuando rogó a Josep Pla: “Dígales a mis amigos de Barcelona que la suerte no me abandona […] Soy multimillonario y me han hecho del Partido Comunista. No creo que un artista pueda pedir más”».3

Radiografía de la Izquierda Cultural

El victimismo. «El victimismo de nuestra época se caracteriza por la tendencia del hombre a adoptar la posición de víctima ante un grupo de personas, o la sociedad en general, con el fin de responsabilizar al colectivo por cualquier agravio o circunstancia adversa vivida. Este concepto contrasta con la verdadera víctima, la cual en ningún momento busca serlo. Cabe recalcar que lo es a causa de una desgracia que padece, y el remedio de toda víctima siempre ha sido la superación de su sufrimiento, es decir, hacer saber a otro que uno es mucho más que el mal que padeció».4

Identity politics.

«En el caso de la identity politics cultivada en Estados Unidos, ésta ha conducido a que conceptos como el de hombre y mujer, blanco o negro, homosexual y heterosexual, local e inmigrante, entre otros, adquieran, en el discurso público una ascendente connotación del tipo amigo-enemigo. Basta repasar el concepto «white privilege» (‘privilegio blanco’), acuñado por la feminista de izquierda Peggy McIntosh en la década de 1960, para entender este punto. McIntosh escribió que «a los blancos se les enseña con cuidado a no reconocer el privilegio blanco, tanto como a los hombres se les enseña a no reconocer el privilegio masculino». Luego definió el concepto de «privilegio blanco» como «un paquete invisible de activos no merecidos con los que puedo contar cada día, pero sobre el cual estaba “destinado” a permanecer ajeno». Así como el hombre es por definición un opresor en la cultura occidental, el blanco, agrega McIntosh, es también un opresor de los demás, aunque se trata de una opresión «inconsciente» que también se da por parte de mujeres blancas hacia mujeres negras».5

¿Qué es la Interseccionalidad?

Hay una nueva variante que se ha colado en la academia en los últimos cinco años. Se llama interseccionalidad. El término y el concepto se presentaron en un ensayo que escribió en 1989 Kimberlé Crenshaw, profesora de derecho en la Universidad de California en Los Ángeles, quien expresó la idea muy razonable de que la experiencia de una mujer negra en Estados Unidos no es la suma de la experiencia negra y la experiencia femenina. Analizó, al respecto, un caso legal en el que las mujeres negras eran víctimas de discriminación en General Motors, aunque la compañía mostró que contrataba a muchos negros (en trabajos fabriles dominados por hombres) y a muchas mujeres (en trabajos de oficina dominados por blancos). Pese a que la compañía no fue declarada culpable de discriminar a los negros o las mujeres, lo cierto es que apenas contrataba a mujeres negras. Es un argumento excelente. ¿Qué académico podría oponerse a la afirmación de que, al analizar un sistema complejo, debemos observar los efectos de la interacción y no solo los efectos principales? (…) Y aquí aparece el brillante movimiento estratégico de la interseccionalidad: se dice que todas las dimensiones binarias de la opresión se entrelazan y solapan, que Estados Unidos es una gran matriz de opresión y que sus víctimas no pueden combatir sus batallas por separado. Todas deben unirse para luchar con su enemigo común, el grupo que se sienta en la cima de la pirámide de la opresión: el hombre heterosexual, blanco, cisgénero, sin discapacidad, cristiano o judío o posiblemente ateo. Por eso lo que se percibe como un desaire hacia uno de los grupos de víctimas llama a la protesta de todos los demás. La interseccionalidad es como la OTAN para los activistas de la justicia social. Esto significa que en cualquier campus en el que florezca la interseccionalidad, el conflicto será eterno, porque ninguna universidad puede eliminar toda la ofensa, todas las microagresiones y todos los malentendidos. Por eso el uso de los escraches, la intimidación e incluso la violencia en respuesta a palabras e ideas es más común en nuestras universidades más progresistas, en las regiones más progresistas del país. Son centros como Yale, Brown y Middlebury en Nueva Inglaterra, y Berkeley, Evergeen y Reed en la Costa Oeste. Pero, ¿son esos los lugares donde la opresión es peor, o solo son los lugares donde esta nueva forma de pensar está más extendida?

Jonathan Haidt. La era de la indignación. Disponible en: 

https://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/la-era-la-indignacion

 

Irracionalismo y totalitarismo.

«Es esta ideología, según la cual occidente es una construcción opresiva y donde los diversos discursos y estructuras sociales servirían a los dominadores, la que se encuentra detrás de la purga y censura que lleva adelante la neoinquisición. Se trata, en definitiva, de un colapso de la esfera pública como espacio de diálogo racional y del triunfo del irracionalismo que Karl Popper denunció como consustancial a los movimientos totalitarios del siglo XX. Lo peor es que casi todos se han contagiado de sus premisas, derrumbando así los diques que contenían esta nueva revolución cultural».6

Radicalismo medioambiental o ecosocialismo

La cuestión medioambiental se ha planteado por parte de ONGs y políticos verdes como un conflicto entre las fuerzas de la oscuridad contra las fuerzas de la luz. Las fuerzas de la oscuridad corresponden al blanco tradicional de la crítica izquierdista: las grandes empresas, el mercado y la avaricia y egoísmo que nos están destruyendo. Frente a estas poderosas fuerzas se alinean las fuerzas de la luz: activistas, ONGs, gente animada por la preocupación altruista por las futuras generaciones antes que por la búsqueda de su propia comodidad. Y como estas personas no gozan del enorme poder institucional y económico de sus oponentes, deben recurrir a otra fuerza superior que los represente, la fuerza del Estado, que puede usar la ley para contrarrestar el comportamiento egoísta de quienes de otra forma destruirían el planeta. Una vez que se presenta de ese modo, con toda la retórica ideológica a la que estamos acostumbrados, la posición izquierdista suscita por su misma lógica una postura derechista que defiende la libertad individual y los mercados frente al coco del control estatal y la dictadura desde arriba. Y a medida que se caldea el conflicto, se cuestionan todo tipo de cosas que no se deberían cuestionar, se fabrican datos y se politiza la investigación y se pierde de vista el uso legítimo del Estado y la esfera legítima de la iniciativa privada en el maelstrom de acusaciones. La lección que los conservadores deberían extraer de esto es la misma que la que deberían extraer de otros movimientos masivos de solidaridad que he mencionado. Deberían aprender que las soluciones políticas surgen desde abajo y las moldean los motivos de la gente real. No se imponen desde arriba por quienes miran a su prójimo con recelo y que anhela remplazarlos con algo mejor.

Roger Scruton. Cómo ser conservador, Homo Legens, Madrid, p. 96. Disponible en: https://es.scribd.com/document/421193757/Como-ser-conservador

Feminismo en contra de las mujeres

«El feminismo nació para defender a las mujeres, no para negar su existencia. Y una lesbiana, por otra parte, es una mujer a la que le gustan las mujeres. “Si yo hubiese nacido en esta época, los psicólogos me habrían explicado que no era una niña, sino un niño atrapado en el cuerpo equivocado, y me habrían orientado hacia la hormonación y la cirugía genital”. ¡Y hasta ahí podríamos llegar!: “Yo soy una mujer que ama a otras mujeres, no un hombre al que la naturaleza asignó por error un cuerpo femenino”. La ideología de género, al negar la binariedad hombre-mujer, priva de sentido tanto al feminismo como a la homosexualidad».7

El suicidio es un problema de salud pública que debemos enfrentar.

«El suicidio en políticas públicas es visto como un problema sanitario y no como una solución médica como lo sugieren los partidarios de la eutanasia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe “Prevención del suicidio: un imperativo global”, del año 2014, busca otorgar a la prevención del suicidio alta prioridad en la agenda mundial de salud pública. En esta misma línea el Ministerio de Salud de Chile tiene un Programa Nacional de Prevención del Suicidio.

Más de 800.000 personas mueren cada año por suicidio y es la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años, según la OMS. La misma OMS señala que los suicidios son prevenibles y que los servicios de salud tienen que incorporar la prevención del suicidio como un componente central. Es absurdo que en un mismo servicio de salud se busque prevenir la tasa de suicidios a la vez que en el mismo recinto un profesional de la salud proporcione las herramientas y el procedimiento para llevar a cabo uno.

Algunos podrían decir que el suicidio asistido es distinto al suicidio, pero con ello solo evidencian el argumento que subyace a toda postura favorable a la eutanasia: existen ciertas vidas que merecen ser vividas y otras no».8

¿Qué debe hacer la "Derecha"?

Es común dentro de nuestro sector pensar que vivimos en una constante crisis intelectual y que la falta de buenas ideas o la nula capacidad de transmitir bien las pocas que tenemos explican la hegemonía de la izquierda diversos sectores de la sociedad que son relevantes para la formación de la opinión pública. Sin embargo, ese diagnóstico pesimista cae en una serie de errores que es preciso evidenciar. El primer error es ignorar que, antes por falta de ideas, hemos perdido buena parte de la batalla cultural por falta de valentía. El escritor español, Juan Manuel de Prada, grafica de manera notable este problema:

La derecha es camastrona y posibilista; ha aceptado servilmente que debe desenvolverse en un medio adverso en el que las reglas del juego, los paradigmas culturales y en definitiva la visión del mundo los determina la izquierda… Tal vez así se puedan ganar unas elecciones de vez en cuando; pero mientras la derecha no presente una alternativa cultural en toda regla que disuelva la roña progre acumulada, tendrá que seguir batallando en territorio adverso. Y esa alternativa solo la podrá presentar cuando se sacuda el complejito y se atreva a atacar desde los cimientos el canon cultural establecido desde la izquierda.

Juan Manuel de Prada. La nueva tiranía: El sentido común frente al Mátrix progre, pp. 102, 104-105

Como señalamos anteriormente, no es la calidad de las ideas las que ha permitido a la izquierda gozar de esta hegemonía, es la fuerza con la que imponen dichas ideas. Se olvidan quienes ven en nuestras ideas la causa de nuestra actual derrota que fueron ellas mismas las que vencieron al marxismo y obligaron a la izquierda a cambiar a su ropaje actual. También ignoran que en política no se debe inventar la rueda y que hay ideas que siempre valdrá la pena luchar por una sociedad con instituciones fuertes y principios sólidos; defender el rol insustituible de la familia; la sociedad civil y el Estado, así como promover la libertad individual, la igualdad ante la ley y el Estado de Derecho y reivindicar la meritocracia; el esfuerzo personal y la transparencia.

Tres consejos de Nicolás Márquez para la batalla cultural

  • Información: porque para lanzarse a la militancia hay que tener convicciones y las convicciones uno las va adquiriendo, las va perfeccionando a través de la lectura y la conversación.

 

  • Formación: Quien no está convencido, no va a disponer de su tiempo para luchar por aquellos ideales que uno abraza.

 

  • Acción: Actuar en la universidad, actuar en la cafetería, actuar en el trabajo, en todo lugar y momento. Divulgar, defender, difundir.8
Referencias

1 Francisco José Contreras. Evolución de la izquierda: del socialismo al sesentayochismo. Disponible en: http://www.conoze.com/doc.php?doc=9086a

2 Miguel Ángel Quintana Paz y José María Marco. La era de las identidades. Disponible en: https://www.josemariamarco.com/ideas-ideas/la-era-de-las-identidades/

3 Enrique García-Maíquez. La cultura y la derecha. Disponible en: https://www.huelvainformacion.es/opinion/articulos/cultura-derecha_0_126587786.html

4 Juan L. Lagos. Para qué ser víctimas, si podemos ser libres. Disponible en: https://fppchile.org/es/blog/para-que-ser-victimas-si-podemos-ser-libres/

5 Axel Kaiser. La Neoinquisición, Deusto, Madrid, p. 65

6 Axel Kaiser. La nueva revolución cultural. Disponible en: https://www.df.cl/noticias/opinion/columnistas/la-nueva-revolucion-cultural/2020-06-17/192249.html

7 Francisco José Contreras. El género postmoderno o el triunfo del placer. Disponible en: https://disidentia.com/genero-postmoderno-triunfo-del-placer/

8 Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=-8cVLoZSIdI

 
Formación Republicana

Todo republicano tiene el deber de formarse al mayor nivel posible. Si le dedicaras 1 hora de estudio al día a este tema (leyendo una página cada 5 minutos) en 7 días podrías tener una muy buena formación en torno a este tema. Te recomendamos la lectura de los siguientes escritos:

Día 1

Acción Republicana. Marxismo cultural y nueva izquierda. Disponible en: https://www.elpaisonline.cl/images/accion_republicana/Marxismo_cultural_y_nueva_izquierda.pdf

Día 2

Día 3

Francisco José Contreras. ¿Libertario-progres contra liberal-conservadores? Disponible en: https://disidentia.com/libertario-progres-contra-liberal-conservadores/

Día 4

Día 5

Miguel Ángel Quintana Paz y José María Marco. La era de las identidades. Disponible en: https://www.josemariamarco.com/ideas-ideas/la-era-de-las-identidades/

Día 6

Día 7

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