Sectas y sectarismo – #122

Minutas Republicanas

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Sectas y sectarismo

Las desafortunadas palabras de Fernando Paulsen en el programa Tolerancia Cero respecto a nuestro partido nos deben invitar a la reflexión de este fenómeno mucho antes que una mera indignación visceral. En esta Minuta Republicana analizaremos el concepto de secta y probaremos que, asociarnos a un fenómeno de esta naturaleza, no es más que una acusación injusta y difamatoria. Luego hablaremos sobre el sectarismo; conducta muy propia de momentos de polarización política. Por último, hablaremos sobre la actitud que debemos tener los republicanos ante estos ataques.

 

Un comentario falso y desafortunado

Partamos por analizar las palabras que usó Fernando Paulsen se refiere a la alianza de Chile Vamos con el Partido Republicano: «Una cosa es aliarse con partidos, otra cosa es aliarse con sectas, y hay que tener cuidado en distinguir una cosa de otra; los líderes carismáticos; las personas que jamás dudan de su posición: todo es en blanco y negro, los buenos siempre están a un lado, los malos siempre están al otro». Es evidente, a nadie le gusta ser descalificado de esta manera tan gratuita, indignarnos ante un comentario de esta naturaleza es una reacción obvia y natural. Pero esta debe ser acompañada en seguida de una reflexión que permita no hundirnos en el lodazal sofístico con Paulsen. Si analizamos calmadamente esta frase nos daremos cuenta de los siguientes errores: Primero, comete el mismo error que intenta denunciar. Es irónico que Fernando Paulsen nos acuse de intolerantes y maniqueos, cuando su declaración es una clara muestra de intolerancia y maniqueísmo. Es él quien pone las cosas en términos de blanco y negro (o eres un partido político o eres una secta); es él quien distingue entre buenos (ellos) y malos (los republicanos).

 

Segundo, las sectas y la verdad nunca han ido de la mano. Hasta el empleo del término resulta desafortunado en este caso. Las sectas suelen ser fenómenos cuyo auge se da en épocas de mayor relativismo y nihilismo. Cuando las ideas de bien y verdad pierden su valor objetivo, el espíritu humano busca la trascendencia en otros lugares y en otras formas distintas a las tradicionales. Por esto, no debe extrañarnos que la proliferación de las sectas en nuestra época contemporánea se materializara en la década de los 60’s junto con el movimiento hippie. Acusar a un grupo de secta es un asunto muy delicado, por la carga negativa y las consecuencias legales que tienen estas organizaciones en diversos estados. De acuerdo con el libro: Sectas y gurús. Cómo evitar que los adolescentes se dejen atrapar de Dominique Biton, estos son los rasgos propios de una secta y que nada tienen que ver con nuestro partido:

  • — Las sectas atentan contra la integridad física, moral o ética de sus miembros, los desestabilizan con el fin de que pierdan su facultad de criticar la «verdad» que les enseñan.
  • — Los separan completamente de su familia y de su entorno de origen.
  • — Les piden constantemente dinero.
  • — Captan a los hijos desde su más tierna edad.
  • — Mantienen un discurso violento contra el comportamiento de la sociedad y pueden llegar a alterar el orden público.
  • — Son llevadas constantemente ante los tribunales por faltas o delitos correspondientes sobre todo a cinco ámbitos: infracciones financieras (fraude fiscal, estafa, abuso de confianza…), incumplimiento de la legislación laboral, atentados contra el honor de las personas (difamación, denuncia calumniosa, violación de la vida privada), abandono de las obligaciones familiares hacia menores, atentados físicos contra la persona.
  • — Intentan infiltrarse en las elites políticas y económicas para procurarse el máximo poder.
  • — Sus finanzas son opacas y colocan el dinero en circuitos económicos no tradicionales, en particular en paraísos fiscales. Según los especialistas y observadores de los grupos de riesgo, ninguno de estos criterios basta por sí solo para calificar a una organización como secta. Pero hay que tener en cuenta que si una organización presenta al menos tres de estas características, podemos estar prácticamente seguros de encontrarnos ante una de ellas.